Los miserables

mineros
El tiempo de la política no coincide con el tiempo de las empresas. El de la primera es lento; el de las segundas rápido, frecuentemente frenético. Los políticos, cuando legislan, actúan con parsimonia, con pachorra, al ritmo pausado pero implacable de la opinión pública.

Las empresas a menudo se desesperan de esa lentitud con que el Gobierno o el Congreso deciden sobre asuntos que para ellas tienen vital importancia y urgencia.

No siempre es recomendable imponerle un ritmo acelerado a la política, ya que las propuestas y proyectos para el beneficio de los ciudadanos deben prepararse, someterse a juicios técnicos y debatirse para asegurar su efectividad.

El problema es cuando a las empresas les conviene la lentitud, la omisión o la negligencia de un gobierno, ahí de seguro alguien sale afectado.

La muerte de dos mineros en el municipio de Escobedo, nos manifiesta el grave riesgo que implica esta ocupación, pero también nos recuerda los miserables salarios que reciben estas personas por su trabajo.

Las empresas y el sindicato minero, se han vuelto cómplices de una política federal que deja pasar, que no resuelve, que sólo arruina.

Comentario LIBRE de su servidor, compartido hoy en la última prueba del programa LIBRE. El lunes 10 de agosto arranca con todo de 7 a 9 de la mañana por “La Reina 100.9 F.M.”

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