Individualismo

Hoy recordamos el movimiento estudiantil de 1968.

Es de ley escuchar a los mayores recitar  la frase “La juventud de nuestros tiempos era muy diferente, entonces si nos rebelábamos por un ideal”.

No nos alarmemos, es un comportamiento recurrente, nuestros abuelos les repitieron muchas veces la misma frase a nuestros padres. “En nuestros tiempos”

Hay muchas cosas positivas que celebrar de la humanidad que estrena el siglo veintiuno, sin embargo, debemos reflexionar sobre la juventud que ahora se encuentra marcada por el individualismo.  Transitamos de una sociedad basada en la familia y las lealtades comunitarias y permanentes, a una sociedad compuesta por individuos y grupos heterogéneos que se relacionan con lealtades endebles. Los jóvenes de ahora aprendieron sus valores en una familia en crisis, viviendo una democracia de masas, fueron hijo de la televisión y la internet.

Positivo es que el joven de la actualidad toma sus decisiones ante sí mismo, con una independencia respecto a su entorno social que nunca tuvieron sus padres.

A esta juventud contemporánea, se le ha impuesto el dinero como un bien universalmente intercambiable. Hoy, todo o casi todo puede conseguirse con dinero. Es cuestión de encontrar el precio adecuado. En estos tiempos, la respetabilidad y el triunfo van de la mano con el dinero y no con el desarrollo humano.

En México como en Latinoamérica, mucha gente que antes consumía muy poco, ahora consume mucho más. Los campesinos, que producían buena parte de sus alimentos, son cada vez menos y como el resto de la población pobre, son bombardeados con la cultura de la vida chatarra.

Todos nos hemos vuelto clientes de productos elaborados y dirigidos específicamente para una sociedad como la mexicana que en su mayoría es inculta: Telenovelas sin una temática de lucha social; alimentos procesados que atienden la demanda de calorías necesaria para la clase trabajadora, pero que a largo plazo las envenenan; actores políticos que entretienen, divierten pero no resuelven.

Muchos de los jóvenes que hoy participan en la política lo hacen por socializar, por salirse de sus casas, por encontrar un empleo, no por un ideal.

Cierro con una frase del escritor escocés Thomas Carlyle.

El ideal está en ti: el obstáculo para impedir su cumplimiento, también está en ti.

2 oct

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