Melvinia, Rosa, Michelle.

Gracias a una investigación publicada en el periódico The New York Times, En días pasados la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, se enteró de su familia procede de una niña esclava de Carolina del Sur.

La noticia nos recuerda que para observar al primer presidente de raza negra en Estados Unidos, tuvieron que pasar 400 años de convulsión social desde la llegada de los primeros esclavos africanos a ese país.    

El primer registro de esclavitud africana en América del Norte data de 1619. Los registros indican que un barco holandés cargado con esclavos recogidos en Angola, desembarcó en Virginia a veinte negros a cambio de comida, su destino final era el puerto de Veracruz.

Tendrían que pasar más de dos siglos, para que la Declaración de Emancipación promulgada por el presidente Abraham Lincoln  terminara con la esclavitud en 1865. De hecho, quince años antes a la abolición, se ubica primer registro de “la niña negra Melvinia”: quien ahora se da a conocer, fuera la tatarabuela de la primera dama de los Estados Unidos.

Ya a mediados del siglo veinte, el denominado  “Movimiento por los Derechos Civiles” fue una lucha larga, y principalmente no-violenta, por el acceso pleno a los derechos civiles y la igualdad ante la ley de los ciudadanos de color.

En diciembre de 1955, Rosa Parks, la llamada madre de ese movimiento:  se rehusó a levantarse de su asiento en un autobús público para dejárselo a un pasajero blanco. Ella fue arrestada, enjuiciada y sentenciada por conducta desordenada y por violar la ley.

Diez años después caía abatido por las balas el valiente defensor de los derechos de los afroamericanos, Malcolm X.

Otra fecha importante para ese grupo social en Norteamérica, es 1963. Frente a más de doscientos mil manifestantes en el Monumento a Lincoln, Martin Luther King pronunciaba su famoso discurso “yo tengo un sueño”. Le reclamaba a la administración del presidente John F. Kennedy condiciones de vida digna para las minorías de color.

Finalmente en enero de este 2009, fuimos testigos de la mayor conglomeración de personas para contemplar la toma de protesta del primer presidente afroamericano: Barack Obama.

Pronunciaba el pastor Martin Luther King junior su famoso discurso:

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño “americano”.

La llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin!

9 oct

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