Colombianas, gorditas y desarrollo social

Para los políticos coahuilenses hechos a la antigua, fue extraña la llegada del gobernador que bailaba colombianas, que desayunaba gorditas con refresco y que atendía hasta la última solicitud de los asistentes a cualquier evento público. Más insólito aún, fue para aquellos funcionarios dueños de campos de golf, ranchos de cacería y cuentas millonarias, el arribo del profesor ese que se atrevió a hacer campaña en todos los municipios y que llevó beneficios tanto a los humildes ejidatarios de Sierra Mojada, como a los acaudalados residentes Torreón Jardín, en la Perla de la Laguna.  

Desde aquel primero de diciembre del año 2005, las cosas serían muy diferentes en nuestro estado. De pronto, distribuidores viales, puentes y carreteras comenzarían a poblar las zonas urbanas de todas las regiones de Coahuila. En lo rural, las ampliaciones de casa, el piso firme, la alfabetización, la pavimentación, el drenaje y la electrificación se convertirían en metas totalmente alcanzables. ¿De un sexenio a otro se había quintuplicado el presupuesto Estatal? O ¿Dónde habían quedado los recursos de las administraciones anteriores a las de Humberto Moreira?

Las cosas habían empezado a cambiar radicalmente. No en forma de discurso político o retorica pasajera. No en el idioma del marketing electoral o de la promesa de campaña.

De pronto, a los coahuilenses nos fueron acostumbrando a un gobierno de respuestas y de soluciones. De promesas que de manera casi extraña se iban cumpliendo.

El día de hoy, el Partido Revolucionario Institucional festeja un avasallador triunfo en las elecciones municipales de Coahuila. “Gobernamos el 98% de Coahuila” sería la frase con la que su líder resumiera la victoria electoral.

La gente quiere más obras, más crecimiento, más apoyo a los verdaderamente necesitados, más escuelas, más hospitales, más vida.

Cada determinados años, las sociedades despiertan y exigen un cambio. En Coahuila, el refrendo del apoyo al proyecto social de Humberto Moreira es el caso.

La gente votó por el PRI por que quiere más gobierno cercano, menos derroche, beneficios efectivos para hoy, no para pasado mañana. La gente votó por el priísmo de Humberto Moreira Valdés.

Dijo una vez Emiliano Zapata.

Si valgo algo, es por la confianza que han depositado en mí los hombres.

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